Ley de I+D: miremos esta cuestión como una herramienta estratégica

Los últimos datos de CORFO confirman una verdad que muchos intuimos: la inversión en investigación y desarrollo sigue estando altamente concentrada en unos pocos sectores. En 2024, pesca y acuicultura, minería y agro lideraron el uso de la Ley de I+D, representando gran parte de los $82.903 millones certificados en proyectos innovadores.

A pesar del crecimiento en el número de empresas beneficiadas, solo un 8,5% de quienes realizaron I+D aprovecharon el incentivo tributario. Esta cifra deja entrever una brecha de conocimiento, capacidades o visión estratégica que podría estar frenando la productividad y competitividad de muchas industrias.

Desde una mirada gerencial, esto plantea al menos tres reflexiones clave:

1️⃣ La Ley de I+D no es solo para sectores intensivos en ciencia: cualquier empresa que desarrolle soluciones innovadoras —ya sea en tecnología, servicios, manufactura o sostenibilidad— puede beneficiarse tributariamente. Es hora de que industrias como retail, educación, logística o construcción incorporen esta herramienta en su planificación estratégica.

2️⃣ El incentivo no es marginal: deducir hasta un 52% del gasto en I+D del Impuesto de Primera Categoría puede hacer la diferencia entre experimentar o postergar la innovación.

3️⃣ Innovar con apoyo estatal es posible: CORFO no solo certifica, sino que también acompaña, lo que permite a las empresas mitigar el riesgo y profesionalizar sus procesos de I+D.

Chile necesita urgentemente diversificar su matriz productiva y sofisticar su economía. Para lograrlo, debemos ampliar la conversación sobre innovación más allá de los sectores tradicionales y poner la Ley de I+D al centro de nuestras decisiones empresariales.

📈 No aprovechar este beneficio es, en términos simples, dejar valor sobre la mesa.

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